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Entrevista. Doctoralia Awards: Marta Garín: «No puede ser que cueste más una manicura que ir al pediatra»

Marta Garín dice de ella misma que es una «pediatra moderna», aunque no de «Mr. Wonderful». Un paseo por las redes sociales de esta doctora, llenas de imágenes e ilustraciones muy de ese estilo, pueden llevar a pensarlo; pero sus publicaciones en Instagram, su vídeos en Stories y los post de su blog tienen carga de profundidad. 37 años, 13 desde que acabó la carrera y 9 ejerciendo la especialidad. Quizá por su cercanía y su forma de comunicar se ha aupado a la lista de pediatras más valorados de España en la plataforma Doctoralia. También, por la gran cantidad de horas que pasa atendiendo pacientes en su consulta de la calle Carretería y, sea fin de semana o festivo, por videoconsulta. «Y no lo olvidemos, soy madre de dos y se habla muy poco de conciliación». De ese difícil equilibrio, de su Doctoralia Awards, de los pequeños y sus padres y hasta del sector público, hablamos con Marta Garín.

Un galardón Doctoralia Awards, ¿es muy esclavo estar siempre pendiente de la puntuación que le dejan a uno? Es un poco como el hotel que está siempre pendiente del TripAdvisor.

Lo cierto es que siempre que sale un paciente de consulta esperas que lo haga tranquilo y satisfecho pero a menudo no tienes la certeza de que así sea. Desde hace un par de años recabamos la opinión de los pacientes que quieren compartirla y es muy satisfactorio poder leer los comentarios. No suelo estar atenta a ellos de forma regular, pero sí los chequeo un par de veces al mes.

Se queja de que en su día la criticaron por su forma de vestir y sus tatuajes. ¿Cómo fue aquello? ¿Qué dice esa gente cuando la ve ahora?

Bueno, no es que fueran críticas, era más bien un juicio sobre qué es correcto o no en un profesional médico. «No deberías venir a trabajar con esos tacones» o «los tatuajes restan credibilidad», y cosas de este tipo. Igualmente la forma de empatizar con algunos pacientes y sus familias, la forma de hablar, la dificultad para marcar a veces las distancias también se me han señalado como un handicap para ejercer esta profesión. Y si bien es cierto que tengo mucho que aprender respecto a la relación médico-paciente, sí me doy cuenta de que no todo lo hacía mal y de que está cambiando la imagen del médico: ya no siempre evocamos a un señor canoso con corbata debajo de su bata, ahora aceptamos que muchísimas más somos mujeres, que algunas -como yo- trabajamos sin bata, llevamos piercings, tatuajes y ropa colorida.

La más valorada en Doctoralia, pero también en redes sociales. Casi 15 mil seguidores en Instagram y con un blog de referencia. ¿Se siente influencer?

Bueno, no sé si decir que mi blog es de referencia es un poco exagerado. El blog nace con la idea de aglutinar todo el material que producía para divulgación a través de redes. Y es cierto que es una pagina muy bonita gracias al diseñador web y Ebenezer, la ilustradora, que son una maravilla. Me gusta poder dirigir allí a los pacientes para profundizar en ciertos temas y me sorprende cuando escribe gente de otros países para agradecer alguna entrada. Pero, ¡de influencer nada! Me gusta la divulgación, me gusta la docencia y me encanta poder ser de utilidad a través de las redes. Poder traducir lo que a veces escuchamos en consulta a lenguaje y ejemplos sencillos e ilustrativos, desmitificar la crianza, combatir la medicalización de la vida, el «esto se ha hecho siempre así», los chamanismos, la homeopatía, y sobretodo tranquilizar a los padres. Y además, como es mi propio espacio, a menudo hablo de otros miedos que tengo como mujer, como madre, de mis propios dramitas cotidianos.

Sorprende buscar un pediatra de guardia el fin de semana, y encontrarla día sí y día también disponible para una videoconsulta de urgencia. ¿Es mucho sacrificio personal?

Soy una pringá. Trabajo demasiado y además los límites entre lo personal y lo profesional los diluyo a veces, y no respeto ni los domingos. Tengo que aprender a reservar espacios absolutos para mí y para los míos, pero es cierto que esto de trabajar con personas, de saber que te necesitan un domingo a las 11 de la mañana y que a lo mejor solo con unos minutos basta para tranquilizarlos, hace complicado saber parar. Evidentemente, es un sacrificio, pero, si paras unos días, te das cuenta de lo que pierdes, de lo que los demás se pierden de ti, y entonces ataca la culpa, la sensación de pérdida.

Hablando de consultas y aseguradoras, una de sus quejas más importante es la de los baremos. ¿Es posible que un médico viva solo de eso?

Es imposible vivir solo de una consulta propia trabajando con aseguradoras, imposible, al menos si eres pediatra. La última vez que revisaron baremos fue para rebajarlos, y esto ocurrió hace 10 años. A día de hoy cobro un 25% menos que hace 10 años por el mismo trabajo. Tenemos que reclamar un precio justo y digno por paciente, las cantidades que se pagan son irrisorias y a veces ofensivas. Es una situación de la que no se habla, o solo entre compañeros: no entiendo que no nos levantemos a decir que ya basta. No puede ser que cueste más una manicura que ir al pediatra. Está claro que hemos fracasado como grupo si estamos actualmente en esta situación, que de poco sirven nuestros colegios profesionales y que hemos sido incapaces de manifestarnos y rebelarnos.Y también pienso en mis amigos que trabajan en el sistema público, si ellos son capaces de vivir bien con contratos mensuales, con 60 pacientes en una mañana, sin tiempo material para poder atender a sus enfermos.

¿Qué son los Doctoralia Awards?

Dos médicos de Málaga se sitúan entre los más valorados de España, según la

plataforma de salud Doctoralia

. Una es la pediatra Marta Garín Montañez, el otro, el angiólogo y cirujano vascular Juan José Jiménez Ruano. La web elige cada año a profesionales de hasta 31 especialidades. Tres criterios se tienen en cuenta para elegir a los especialistas sanitarios más destacados del país. El primero se basa en las opiniones de los pacientes, centradas en cuestiones como la atención recibida, la puntualidad y las instalaciones. En segundo lugar, se computan los votos de compañeros de especialidad según criterios de profesionalidad, experiencia y trayectoria. El tercer criterio es la contribución que los nominados realizan a la comunidad de pacientes desde el servicio de ‘Pregunta al experto’, la sección que permite a los profesionales resolver las dudas sobre enfermedades y cuestiones relacionadas con la salud.

Después de cada jornada de consultas, un post en el blog o un vídeo para Instagram. Pero, entre otras cosas, también es madre. ¿Cómo se concilia en toda esta locura?

Mi vida es un caos, es una carrera continua. A veces siento que es la zanahoria del burro, que corro en pos de no sé qué que nunca llega y que al final voy dejando pedazos de mí en el camino. Y siento que falto en todas partes. Culpa por no estar al 100% en mi trabajo, culpa por no llegar a tiempo antes de que los niños duerman, por salir de casa un lunes a las tres de la tarde y saber que no los veré despiertos hasta el miércoles a las cinco. La culpa es una herencia terrible. Estoy centrándome en encontrar la solución, el imposible de poder estar en todas partes, pero es que nos han mentido. Solo espero sabe elegir bien las batallas que libro y las que no. Luchar por una mejor valoración de mi trabajo, pero no en menciones ni en palmaditas en la espalda.

¿Cómo ha vivido la vuelta al cole y la sexta ola desde la trinchera? Entre vacunas, cuarentenas y grupos burbuja, ¿mucho padre perdido?

La pandemia ha frenado la vida tal como la conocíamos, y hemos asistido al inicio a una siembra del terror y después a un encadenamiento de medidas cambiantes y a un desconcierto general. Al inicio, a través de redes, me centré en tratar de apaciguar los ánimos, de tranquilizar, y creo, que en parte, conseguí ayudar de algún modo. Más que padres perdidos había padres asustados, y niños aterrorizados, niños con miedo a salir, a respirar, niños delante de los que se hablaba de cifra de muertos en horario infantil. Creo que no se los ha tenido en cuenta en ningún momento y hemos dicho «los niños enferman poco», pero no nos hemos dado cuenta de todo lo que estaban perdiendo. Ojalá ahora puedan reconquistar la infancia, sin miedo.

En este tiempo de quejas por interminables listas de espera y la atención médica, ¿cree que a los pequeños se les dedica el tiempo y recursos necesarios?

Creo que tenemos un sistema público de salud muy mejorable, con probablemente los mejores recursos humanos, pero a menudo con una gestión deficitaria. Y no quiero analizar esto como si yo fuese una experta, porque además hace años que no trabajo dentro y me parecería hipócrita. Pero me encantaría que se diese el espacio a mis compañeros que curran cada día en primaria, en un centro de salud atestado para poder reivindicar todo lo que de verdad se necesita para dar una atención de calidad. Los contratos que me ofrecieron cuando acabé la residencia eran de risa: contratos mes a mes a un 80% entre dos destinos distintos, lunes y martes a Mordor y miércoles jueves y viernes a Macondo… Tengo compañeras con doctorados increíbles, ponentes en congresos internacionales, con publicaciones de impacto y que siguen esperando un viernes a saber si le renovarán el contrato para asistir el lunes al hospital.

La empatía de un pediatra, ¿a quién ayuda más a los padres o a los hijos?

Yo tengo muy claro que mi prioridad es el niño y que no estoy para satisfacer las demandas de los padres, no voy a indicar una prueba «para que nos quedemos tranquilos». Hay gente que valora esto, y otros que esperan que sea un dispensador de aquello que desean,como un supermercado. Evidentemente cuando tengo delante unos padres trato de ponerme en su lugar. Ya lo hacía antes de ser madre, pero haber tenido a mis hijos, haber pasado por esos mismos miedos. Un padre que entra en consulta debe salir de ella tranquilo. Ese es mi trabajo. Me expongo mucho: cuento mi terrible puerperio, mi drama con a lactancia, todas las noches de insomnio, los días en que no llego a nada. La maternidad, la paternidad, la crianza, se ha convertido en un escaparate de madres perfectas en tonos ocres dictando lo que es bueno o malo, madres que parecen no equivocarse nunca, y esto no ayuda. Hay que mostrar la crudeza de todo esto para que por fin dejemos de sentirnos solas y nos demos cuenta de que casi todas hemos llorado encerradas en un baño. Una crianza respetuosa no solo para el bebé, también para la madre, para el padre.

¿Qué es lo que más le asusta lo que ve (u oye) en consulta?

En consulta suelo tener un paciente que ya conoce como trabajo y que pocas veces me va a contar algo que me asuste. En urgencias a veces es cuando encuentro situaciones que duelen. La instrumentalizaron del niño en algunas parejas, niños con crisis ansiosas, apegos inseguros, medicalización de niños sanos que toman cada día jarabes para esto y aquello, bolitas homeopáticas para lo de mas allá… Eso asusta.

¿Es el peor enemigo de los niños el azúcar?

El peor enemigo del niño no es el azúcar, el peor enemigo del niño es no tener un hogar. La nutrición es una preocupación reciente, la generación de mis abuelos había pasado hambre y crió a sus hijos en la abundancia del que no nos falte de ná, en el cómetelo todo, que no sobre. Todavía en la de mis padres fue así y nosotros vivimos también exceso y el auge de los procesados. Ahora preocupa la deriva que todo va tomando, la obesidad infantil, la hipercolesterolemia, el sedentarismo, las malnutriciones del niño que «no me come nada» pero se bebe 4 zumos diarios, la esquizofrenia del «todo ecológico» pero dos paquetes de gusanitos al día. Está claro que necesitamos una buena educación nutricional, tan claro como que a día de hoy es una asignatura pendiente, no digo ya para la población general, sino para muchos profesionales de la salud también. Se puede beber leche sin colacao y los zumos nunca serán sanos a pesar de que sean recién exprimidos de naranjas de un señor que las recolecta a mano.

¿Y el mito al que se enfrenta una y otra vez?

Mitos en pediatría hay tantos que en el blog tengo un apartado solo para ellos. La pelusa en la frente y el hipo, la moneda en el ombligo y la hernia, cierra la boquita que te vas resfriar, la manzanilla en el lactante, la fiebre y los dientes, el moco verde y los antibióticos… Desmontar mitos es una de mis cruzadas personales. Solo educando en salud lograremos empoderar a los padres y lograr una crianza feliz y libre de miedos, de tratamientos inútiles y de exploraciones innecesarias. La ansiedad de unos padres se calma con información, no recetando 3 o 4 brebajes no indicados.

Tengo probablemente una de las profesiones más bonitas del mundo. Doy las gracias a mis pacientes por dejarme aprender de ellos cada día y a todos los que me formaron en este camino, pediatras, enfermeras, auxiliares y a los maravillosos compañeros con los que trabajo y que tanto me cuidan. Tenemos el mejor equipo humano en España, ojalá lo supiesen y lo luchasen todos los gestores.