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Laura Pomares, Sain Clinics: “Cada día rechazamos cirugías estéticas de mujeres”

La apertura de cualquier negocio en el barrio de Salamanca de Madrid siempre es una fiesta, pero si encima se trata de una clínica de estética con doble altura, y con un espectacular diseño de interiorismo, que le ha valido ser candidata a diversos premios de arquitectura, el evento se convierte en verbena.

Sain Clinics se presentó a los medios a finales de junio, y allí se dieron cita muchas caras conocidas del mundo de la prensa, la tele y no faltaron influencers.

MagasIN ha querido conocer ahora, y de cerca, el espacio y a su precursora, una joven emprendedora de 34 años que lleva 17 años trabajando en el mundo de la estética y la belleza, siendo su propia jefa.

Laura Pomares llega a su centro subida a unos tacones rosa fucsia de diez centímetros de los que dice que no se baja en todo el día. “Estoy acostumbrada a vivir encima de los tacones, y estos de Valentino, la verdad, es que son muy cómodos porque se ajustan al tobillo” asegura la empresaria.

Durante los quince primeros minutos de conversación, y como si estuviéramos entre amigas, repasamos las marcas de zapatos que se pueden aguantar y las que son imposibles llevar ni para un rato. Laura los ha probado todos: Manolos, Jimmy Choo, Louboutin… A estas alturas, ya sabe muy bien lo que quiere y cómo.

La especialista en estética, que no para, nos desvela todas las novedades en torno a su negocio. “Abrimos este gran espacio en enero, pero previamente lo hicimos en el centro comercial La Gavia, un local pequeñito. Luego ya esta sede grande, porque nos faltaba espacio y porque queríamos estar en el barrio de Salamanca. Ahora estamos ultimando detalles para abrir también un espacio en la Finca de Pozuelo, en El Café La Finca en el Centro Comercial Nuevo. Abrimos con Crys Díaz y su espacio deportivo”, confirma.


La emprendedora en su clínica en el barrio de Salamanca.

¿Cuál es el objetivo para este primer año?

Hacemos un turismo médico de calidad, y queremos seguir poniendo el foco ahí, para que las personas se sientan seguras, y porque ahora mismo, hay un turismo médico que se va de España hacia fuera, que no es de calidad, que se van por el precio y nosotros lo que buscamos es que la gente entienda que la cirugía plástica y la medicina en general, es salud y que no se puede mirar sólo el precio.

Nuestro objetivo es explicar a los posibles pacientes que la salud es lo primero, ya sea en medicina estética o de otro tipo. Tenemos clientes que vienen de Francia, Alemania, Portugal, Suiza y hasta de Emiratos Árabes.

Y fuera de España, ¿tienes previsto expandirte?

Sí, vamos a abrir en Dubai. Primero, unas oficinas para dar a conocer la marca y para atraer público hacia España. Allí les encanta la medicina española, aunque tienen ahora un poco de miedo e inseguridad por lo que ha salido en medios en torno a la medicina estética. Estamos intentando que ese público vuelva a España y que vuelva a invertir en Madrid. Y en 2024, abriremos también una clínica allí para que nuestros cirujanos puedan operar en Dubai.

Al turista de salud, ¿le ayudáis con toda la logística?

Absolutamente con todo. Desde el hotel donde se alojará hasta los traslados, la comida, donde se tiene que quedar la noche que pasa en el hospital, los masajes y el postoperatorio completo. Nos ocupamos de todo.

¿Cuánto tiempo suele quedarse?

Dependiendo de la cirugía, lo mínimo es una semana y si la cirugía es mayor hasta tres semanas. También depende de dónde vengan. Tienen que estar aquí entre dos y tres días antes para preparar el cuerpo y que esté descansado para entrar en cirugía y luego ya depende de la cirugía, entre siete días y tres semanas.

El postoperatorio lo hacemos nosotros y tienen que venir todos los días a la clínica, les hacemos los masajes, además de nuestros cirujanos plásticos, contamos con una doctora de medicina general que está en la clínica todos los días de lunes a viernes para revisar a todos nuestros pacientes.

Lo que queremos que entienda todo el mundo es que el trabajo no sólo lo hace el cirujano, que puede hacer un gran trabajo, pero si no hacemos un buen seguimiento posterior, esa cirugía se puede ver muy dañada.

¿Qué tipo de servicios ofrece esa clínica?

Ofrecemos cirugía plástica a través de la unidad de cirugía plástica y reparadora, una unidad de micro injertos, una unidad de nutrición y obesidad y una unidad de medicina orto molecular, que es cuidarse de dentro hacia fuera.

¿Os habéis especializado en algo concreto para distinguiros del resto?

El 95% de nuestras operaciones son reparadoras. Lo que hacemos es traer diferentes cirujanos de diferentes partes del mundo que son especialistas en una determinada parte del cuerpo.

Tenemos, por ejemplo, a una cirujana que tiene 25 años de experiencia y ella sólo hace pechos, lo que no quiere decir que como cirujana plástica no sepa hacer otras cosas, pero es la mejor en su campo.

Disponemos de un gran equipo de cirujanos en el que unos son especialistas en rinoplastia y facial, otros son especialistas en corporal y otros son especialistas en mamas.

Tus padres contaban con un negocio de restauración. Podríamos estar hablando ahora de hostelería en lugar de cosmética…

Estudié siempre lo que a mí me gustaba, que era la belleza. Estudié incluso maquillaje para televisión. Tenía claro que yo no quería hacer una carrera y me interesaba mucho el mundo de la estética.

Mis padres tenían un restaurante, entonces yo trabajaba por las tardes allí y por las mañanas estudiaba. Empecé abriendo unas cabinas pequeñitas donde yo misma era la que hacía el láser, la que hacía los tratamientos, la que hacía las uñas… Y poco a poco fui creciendo, metiéndome en el mundo de la medicina estética.

¿Qué es lo que te hizo virar totalmente hacia el mundo de la estética?

Fui nadadora hasta los 16 años en un club social, un gimnasio, que estaba al lado del restaurante de mis padres. Allí había dos cabinas de estética que las llevaba una chica brasileña y me llevaba muy bien con ella. Se quedó embarazada y me dijo que lo iba a traspasar y decidí quedármelo cuando tenía solo 17 años. Empecé muy joven como emprendedora. 

Tienes mucha visión empresarial…

De hecho, he sido la primera persona que abrió una clínica en un centro comercial en Europa. Cuando lo planteé todo el mundo me dijo que nadie iba a ir a un centro comercial a hacerse un tratamiento o una cirugía…

Pero yo vi un nicho de mercado muy grande, porque como mujer y madre me paso muchas horas en el centro comercial.

Me di cuenta de que es posible pedir información son una cirugía o un tratamiento mientras mi marido está con los niños en el cine o en el parque. Tuve esa visión de que en el centro comercial tienes a miles de personas todos los días paseando, lo abrí en el Centro Comercial La Gavia y fue un éxito total.

Ya había abierto franquicias hace muchos años, pero luego decidí que no quería trabajar para una franquicia, porque al final, trabajas para alguien y tienes que hacer lo que ellos quieran. Decidí vender mis clínicas a un fondo de inversión, que por cierto, a los seis meses quebró.

Porque como yo siempre digo, los negocios tienes que llevarlos personalmente, tienes que saber qué estás haciendo. No todo son los números, sino muchos los factores que influyen en un negocio y los fondos solo ven números.

Me compraron porque mis números eran muy altos, con un beneficio muy alto -más de 9 millones al año-. Eran las mejores clínicas de España de esa franquicia que tenía 150.  Tuve que esperar dos años porque no podía trabajar por la cláusula de no competencia. Y durante esos dos años estuve preparando mi proyecto porque tenía clarísimo qué quería hacer y lo que no.

¿Qué diferencias hay entre una franquicia y tu propio centro?

No tengo a nadie que me esté diciendo cómo tengo que hacer las cosas. Por ejemplo, ahora las franquicias tienden a bajar los precios de una forma que ellos creen que es una forma de competir. Para mí, en nuestro sector no debe primar el precio, sino la calidad y la seguridad. Yo prefiero cobrarle a mi paciente un poco más, pero está en un hospital con UCI, con banco de sangre y está muy controlada.

Ayer mismo, por ejemplo, anulamos una cirugía por la mañana porque la paciente tenía anemia y le advertimos que el día de la cirugía íbamos a repetir las analíticas. Previamente le hicimos la analítica y seguía con anemia y anulamos la cirugía. La paciente nos mandó un mensaje dándonos las gracias por la profesionalidad, porque lo primero es la salud y desgraciadamente, parece que no es lo normal.

Y ocurren cosas…

Exacto. Cuando vemos en las noticias que se ha muerto una chica nos sorprende. La mujer que murió hace un año o dos, se había operado con un cardiovascular de una lipoescultura. Esa chica había ido a cinco médicos distintos y los cinco le habían dicho que no era operable porque estaba muy delgada. Hay que tener ética profesional.

Nosotros cada día rechazamos cirugías de pacientes que no son aptas para el tipo de cirugía que nos piden, porque están muy delgadas o porque tienen sobrepeso o por lo que sea. Y hay que saber rechazar también. No todo es el dinero, y desgraciadamente en este sector, no todo el mundo lo hace de la misma forma.

¿Cómo entiendes la belleza?

Pienso que la belleza es sacar la mejor versión de uno mismo. Estoy en contra de esa belleza que se hace totalmente artificial. Muchas pacientes vienen con una expectativa, una fotografía y le explicamos que esa no es ella, no es su cuerpo. Se trata de buscar para cada persona la solución que mejor le va a quedar, no lo que le gusta. Y ahí, hay que hacer entender a las personas que por mucho que les guste algo, una nariz, por ejemplo, seguramente no va acorde con su cara.

La belleza bien hecha, por supuesto retocamos, pero de forma natural. Yo, por ejemplo, mucha gente me dice: ¡pero si tú no te haces nada!, y yo llevo botox, llevo ácido en los labios, llevo un montón de cosas en el rostro y no se nota nada, y tiene que ser así.

Claro, luego ves por ahí: labios a 100 euros, pero el producto que te están poniendo no es correcto. Siempre aconsejo que si no tienes el dinero para hacerlo, no lo hagas porque lo barato sale caro y tu cuerpo es tu templo. Nos estamos encontrando muchos casos de siliconas en labios, en glúteos, etc., auténticas barbaridades.

¿Qué opinas de las redes sociales, que todas las jóvenes quieren hacerse los mismos cambios estéticos?

Los filtros de las fotos han hecho muchísimo daño. El tema de las redes sociales es un arma de doble filo porque son muy buenas para darte a conocer, pero se nos han ido de las manos.

Yo tengo una niña de 13 años, y me pide estar en redes sociales, pero no le dejo. Las demás mamás me dicen que si todas las tienen, va a parecer ‘la rara’, pero yo actúo de acuerdo con mi forma de pensar. Cada vez son más jóvenes las niñas que entran en redes sociales, ven algo que no es la realidad y quieren el cuerpo de esa influencer que no es real. Hay que controlar más el tema de las redes sociales y mostrar la realidad.

Hay quien llega al centro y quiere convertirse en otra persona con cirugía, y eso es imposible, porque la anatomía del cuerpo es diferente en cada persona.

Si eres ancha de caderas y me pides tener una cintura así de pequeñita, es imposible, no se puede. Algunas me dicen: ¡No he quedado bien! Y no es que no hayas quedado bien, es que no has quedado igual que la expectativa que tú tenías en la cabeza, y eso es muy importante explicarlo antes del tratamiento.

¿Estamos en general demasiado obsesionadas por no querer envejecer?

Yo diría que no es tanto el miedo a envejecer, sino el miedo a verte mal, a mirarte en el espejo y no reconocerte. Por ejemplo, mi madre se hizo hace dos años, una abdominoplastia y una lipoescultura, y le ha cambiado la vida completamente.

Nosotros cambiamos vidas. En las mujeres, sobre todo los embarazos, destrozan el cuerpo. Y llega un punto en el que no te quieres ver en el espejo y eso es peor. Lo que pasa es que tienes que acudir a un sitio donde te den las indicaciones correctas.

Aquí hemos tenido gente obsesionada que no tienen nunca suficiente, nunca se ven bien. Una paciente, que le hemos operado absolutamente de todo el cuerpo porque es una paciente post bariátrica y perdió 75 kilos, sigue sin verse bien. Y la hemos derivado a un psiquiatra y a un psicólogo para que le traten porque nosotros no podemos ayudarla más.

Has aconsejado acudir al psicólogo y al psiquiatra a algunas pacientes…

Muchas veces. Cuando es un no hay que decir que no, porque el dinero que vas a coger ahora es pérdida y problemas en el futuro. Son pacientes que nunca quedan contentas, que te van a poner reseñas negativas, y que te van a dar dolores de cabeza.

Con estas pacientes se hacen barbaridades. Hay muchísimos comerciales de otras clínicas que se llevan pacientes a Turquía y llegan allí y no saben ni con quién se van a operar, ni hablan el idioma, ni tienen un seguro médico. Y pasa lo que pasa. Tendría que estar mucho más regulado por Sanidad.

Madre de tres niños de dos, ocho y doce años. ¿Has podido conciliar siempre vida personal y trabajo?, ¿cómo lo has hecho?

He podido conciliar siempre entendiendo lo que quiero en mi vida. Si yo quisiera estar todo el día con mis hijos, y también tener una vida como la que tengo, sería imposible porque al final un negocio requiere muchísimo trabajo.

Me conformo entre semana con llegar a una hora decente, darles la cena, bañarlos y ponerlos a dormir y estar unas horas con ellos. Y el fin de semana es 100% para mis hijos. Nos compenetramos muy bien mi marido y yo.

¿Y a quién le debes tu éxito?, ¿cuál es la clave?

La clave es la constancia y el trabajo. No hay nada más. Yo me he caído. He perdido. Me he vuelto a caer, y me caeré muchas veces. Me equivoco muchísimo. Pero lo que tengo es mucha perseverancia y soy muy cabezona. Una capricornio total.

 

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